Enamoramiento y Amor

De vez en cuando algún autor nos recuerda que no es lo mismo estar enamorado (falling in love) que amar (to love). En la cotidianeidad, sin embargo, utilizamos estas dos palabras, y sus conceptos, como prácticamente intercambiables. Es cierto que en ocasiones pueden ir juntos, incluso la presencia de ambas sería el estado ideal de una vida en pareja. Desafortunadamente la más de las veces ocurren en momentos diferentes o pueden no coincidir nunca, para una pareja en particular.

Por supuesto, el que no falta en un principio es el enamoramiento, ese sentimiento inspirado y fragrante que hace irresistiblemente atractiva a la otra persona. Ese deseo de estar con ella y poseer al menos su atención. El enamoramiento, como las demás emociones humanas (enojo, tristeza, miedo, etc), va acompañado de manifestaciones corporales (cambios en los neurotransmisores, secreciones hormonales, ritmo cardiaco), que influyen poderosamente en nuestras sensaciones y comportamientos, incluso en los procesos mentales.

El distintivo del enamoramiento es, como ya se dijo, la necesidad de posesión. La persona siente enorme necesidad de tener la presencia, la atención, el contacto físico de la otra persona. El enamorado es capaz de grandes esfuerzos y privaciones con tal de obtener el objeto amado. Utilizo la palabra objeto con cierta reticencia pero consiente de ello, pues la persona amada tiene para el enamorado esa calidad. Si exploramos las “razones” del enamoramiento, se verá que el objeto satisface necesidades propias, quizá temporales, del sujeto enamorado. Típicamente, estas necesidades son sociales (de pertenencia, de prestigio), psicológicas (de compañía, de logro) y sensoriales (contacto físico, sexual).

No se crea que exageramos cuando usamos la palabra objeto para referirnos a la persona de la cual se está enamorado. Dicha persona es en realidad un vehículo que trae al enamorado, una satisfacción a sus necesidades. Todos hemos visto demasiado frecuentemente a alguien que se enamora de “la persona equivocada”, o sea, alguien con quien sería evidente que esa relación no tendría un futuro promisorio: aunque esa persona tenga características indeseables, indudablemente tiene otras que satisfacen necesidades más apremiantes para la persona enamorada.

Para mayor ejemplificación: se puede estar enamorado de, literalmente, una cosa. Las sensaciones, los comportamientos, como se verá, son muy parecidos. Imagine un joven que tiene ganas de tener un IPod. Tiene necesidades de comunicación, de tener su música, de portabilidad, de status social, que serían satisfechas a través de tenerlo. Suponga que ese chico no suele hacer las tareas que le encargan en la escuela ni ayudar en casa, que no es muy responsable. Ahora, sus padres le ofrecen que si durante un bimestre hace todas sus tareas, ayuda en la casa y es responsable, le comprarán el IPod, ¿qué cree que sucederá?… Acertó, ese joven tendrá conductas muy similares a las que tendría para conseguir una novia. Puede ser mucho mas “amable” con sus papás, hará sin falta sus tareas de la escuela y recogerá su cuarto, lavará su ropa, etc., siempre y cuando él calcule que todo ello vale la pena por ver satisfechas sus necesidades (a través del IPod). En fin, el chico podrá cambiar su comportamiento con tal de poseer el objeto amado.

Finalmente llegamos a la situación no tan bonita del enamoramiento. Los cambios en las conductas se dan sólo en función de conseguir el objeto deseado. Y la mayoría de estos cambios o comportamientos amables no son permanentes, sino que duran mientras se está en la persecución del objeto o mientras se tiene interés en retenerlo. El problema para distinguir el enamoramiento del amor, es que quien está enamorado tiene por momentos, o con ciertas personas, conductas que lo que harían pensar es que está amando, y no solo enamorado. Todos hemos oído aquello de que si realmente quieres saber quién es y cómo es una persona en realidad, fíjate en cómo trata a aquellos de quienes no espera nada. Una persona enamorada por supuesto que es atenta, cortés, considerada y servicial con su persona-objeto amado, porque necesita-espera algo de él. Pero tan pronto como ya no tenga más esas necesidades o tenga a la vista algo o alguien que satisface mejor esas necesidades, dejará de comportarse como lo venía haciendo.

Y no pretendo decir que uno sea bueno y otro malo, no. Más bien el enamoramiento -que es natural e inevitable-, si es con la persona adecuada, sería una etapa previa al amor de pareja. Pero, desafortunadamente, el amor es mucho más complejo de vivir, pues no es una simple emoción, no es un sentimiento. El amor es decisión y acción de la que, a diferencia del enamoramiento, no todas las personas son capaces en un momento dado. Para amar hay que tener madurez humana y emocional. De ello hablaremos más adelante.

El enamoramiento, claro, es hermoso, es explosivo, es apasionante y apasionado. Da una poderosa sensación de sentirse vivo, generoso, suficiente. Si además , es recíproco, es entonces increíblemente gratificante, es La Experiencia. Decía Bárbara Straisend en la película The mirror has two faces: “as some of you may know… while it last, it feels fucking great”.

¿o tú qué piensas?

Deja un comentario

Archivado bajo amor

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s